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EL QUESO A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS: CÓMO APRENDER A DEGUSTARLO

EL QUESO A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS: CÓMO APRENDER A DEGUSTARLO

Comer queso y degustar queso no es exactamente lo mismo.


Cuando degustamos un queso con atención descubrimos matices que muchas veces pasan desapercibidos: el aspecto de la corteza, los aromas que aparecen al cortarlo, su textura en boca o cuánto tiempo permanece su sabor después de haberlo probado.


No hace falta ser un experto para empezar a reconocerlos. Solo hay que dedicar unos minutos a observar, oler, tocar y saborear.


En Quesos Quevedo te proponemos una pequeña guía para que la próxima vez que tengas una cuña delante puedas disfrutarla de una manera diferente.

1. La vista: la degustación empieza antes del primer bocado

Antes de cortar el queso, obsérvalo.


Su forma, el aspecto de la corteza, el color de la pasta o la presencia de pequeños ojos ya nos ofrecen información sobre la pieza que vamos a probar.


Una vez realizado el corte, fíjate también en el interior. Dependiendo del tipo de queso y de su maduración, podremos encontrar una pasta más clara u oscura, uniforme, compacta o con una estructura diferente.


La próxima vez que abras una cuña, no tengas tanta prisa por probarla. Primero, mírala.

2. El olfato: descubre sus aromas

Acerca el queso a la nariz antes de llevarlo a la boca.


El aroma es una parte fundamental de la experiencia y puede anticiparnos algunos de los matices que después encontraremos al probarlo.


Huele primero la pieza recién cortada y dedica unos segundos a reconocer las sensaciones que te transmite.


Un pequeño consejo: evita degustarlo en un ambiente cargado de perfumes u otros olores intensos. Cuantas menos interferencias haya, más fácil será apreciar sus aromas.

3. El tacto: mucho más que duro o blando

La textura también habla del queso.


Puedes empezar comprobando cómo responde al corte y continuar prestando atención a las sensaciones que produce al masticarlo.


¿Es firme? ¿Cremoso? ¿Mantecoso? ¿Se deshace con facilidad? ¿Resulta más compacto?


En Quesos Quevedo, el tiempo de maduración es determinante para conseguir las características propias de cada elaboración. Por eso encontramos diferencias entre nuestros quesos Semicurado, Curado, Viejo o Añejo.


Detenerse en la textura permite descubrir otra dimensión del producto que a menudo queda eclipsada por el sabor.

4. El gusto: deja que el queso se exprese

Ahora sí, llega el momento de probarlo.


Toma una pequeña porción y mastícala despacio. En lugar de buscar inmediatamente si «te gusta» o «no te gusta», intenta identificar qué sensaciones aparecen.


¿Es suave o intenso? ¿Notas diferentes matices a medida que lo masticas? ¿El sabor cambia desde que entra en la boca hasta que terminas de degustarlo?


No existe una respuesta correcta. Parte del atractivo de la degustación está precisamente en descubrir qué percibe cada persona.


Y recuerda: para apreciar mejor sus cualidades, evita servir el queso excesivamente frío. Sacarlo con cierta antelación del frigorífico permite disfrutar mejor de sus aromas, textura y sabor.

5. La persistencia: ¿cuánto dura el sabor?

La degustación no termina cuando tragamos el queso.


Presta atención a lo que sucede después.


Algunos sabores desaparecen rápidamente, mientras que otros permanecen durante más tiempo en boca. Es lo que conocemos como persistencia.


Puede que incluso aparezcan nuevos matices unos segundos después de haber terminado el bocado.


Prueba a esperar antes de tomar el siguiente. Quizá descubras sensaciones que hasta ahora habían pasado desapercibidas.

¿Vas a probar varios quesos? El orden también importa

Si preparas una degustación con diferentes quesos, comienza generalmente por los más suaves y continúa progresivamente hacia los de mayor intensidad.


De esta manera, los sabores más potentes no condicionarán la percepción de los siguientes.


También es recomendable cortar porciones pequeñas y disponer de agua y un poco de pan para acompañar la degustación.

Aprender a disfrutar del queso

Degustar un queso no consiste en memorizar términos ni en encontrar aromas imposibles.


Consiste en prestar atención.


Mirarlo antes de cortarlo. Percibir su aroma. Reconocer su textura. Dejar que el sabor evolucione y comprobar cuánto tiempo permanece después.


La próxima vez que abras uno de nuestros quesos, haz la prueba: vista, olfato, tacto, gusto y persistencia.


Quizá sea el mismo queso de siempre, pero descubrirás una forma nueva de disfrutarlo.

📍 Te esperamos en nuestra tienda de Plaza España 6 – Valladolid

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