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¿CÓMO SE DEBE CONSERVAR EL QUESO?

¡Cuando comienzas a comer queso no hay quien pare hasta terminarlo!

Siempre hay casos en los que queda en el plato alguna cuña de queso y queremos guardarlas para otro día y disfrutarla en su mejor estado. ¿Cómo la conservo? Esta es la duda que nos surge habitualmente. ¿En la nevera? ¿Al aire? Sobre todo, en la época de más calor ¡hay que tener especial cuidado!

No todos los quesos tienen el mismo modo de conservación, por lo que, lo primero que debemos conocer es qué tipo de queso es. Aunque lo normal, es que todos ellos se refrigeren, los curados o semicurados tienen menos riesgo de contaminación.

Los quesos más curados, es conveniente guardarlos en la parte menos fría de nuestra nevera, ya que no les viene bien temperaturas tan bajas. Para guardarlos, se recomienda intentar no pegar mucho el plástico al envolverlo ni meterlo en táperes herméticos. Lo mejor es envolverlo “flojo” o introducirlo en táperes con válvula, para dejar que el queso respire.

Los de pasta blanda son los más peligrosos y deben guardarse en la parte más fría de la nevera, ya que corren el riesgo de contaminarse más fácilmente. Además, este tipo de quesos suele disponer de una fecha de caducidad o de consumo preferente, por lo que hay que estar más atento a lo que indica el fabricante. Para guardarlos, mejor en su envoltorio original y bien cerrado, para evitar la entrada de aire.

Sobre todo, es muy importante no juntarlo con otros alimentos en la nevera y utilizar cuchillos bien limpios a la hora de cortar el queso para evitar cualquier tipo de contaminación cruzada.

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